El té de las tres,
O de las cuatro,
Sabe exactamente igual.
Nunca de las cinco,
Que no somos ingleses
Y no me acostumbro pronto a lo extranjero.
A ti sí.
Ha sido dócil acostumbrarme a ti.
Tu apariencia
No perturba mi vibración.
Tus libras de más,
Caben perfectas entre mis dedos.
Sabré lidiar con tu figura
Aún cuando peines hebras plateadas
Y tu metabolismo te pierda el respeto.
Pero nunca con la inseguridad.
¡Ten paciencia!
Si masturbarse es un pecado
¡Que me quemen en la hoguera de tu sexo!
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