Yorgos Lanthimos es uno de mis directores preferidos de todos los tiempos. Desde que lo descubrí, me he insertado en su interesante cinematografía, abundante en personajes y situaciones irreales, pero de una carga psicológica muy intensa. A veces, he odiado la profundidad de sus películas, por adentrarme en un mundo oscuro y complicado al que nadie desearía entrar por voluntad propia. Sin embargo, cada vez que termino una de sus obras, mi vida no es la misma.
Cintas como Canino, nominada a Mejor Película de habla no inglesa en la 83ra Edición de los Premios de la Academia, que cuenta la historia un controlador padre de familia que encierra a sus tres hijos adultos en un estado de infancia perpetua; o La Langosta, nominada a Mejor Guion Original en la 89na Edición de los Óscar, que cuestiona puntos importantes sobre la soledad y las relaciones humanas; o el thriller psicológico El sacrificio de un ciervo sagrado, que reflexiona sobre la culpa como sentimiento, y el pasado como una proyección ineludible de nuestro presente y futuro; son algunas de las más reconocidas de este director.
Yorgos dirigió su primera comedia -también su opera prima- en el año 2001, donde compartía créditos con el director también griego Lakis Lazopolous. Después de un periodo más intenso de éxitos rotundos con dramas y thrillers psicológicos, Lanthimos ha regresado a la comedia, con uno de los filmes más aclamados del año 2018. La Favorita recibió 10 nominaciones en la 91ra Edición de los Premios de la Academia en el 2019.
No por ser una comedia, debemos imaginar que es una obra menor o que pierde la fuerza a la que nos tiene acostumbrados Lanthimos. Definitivamente, la inteligencia de un director auteur está detrás de esta pieza cinematográfica por excelencia.
La película, ambientada a principios del siglo 18 en Inglaterra, examina la relación de dos primas que se debaten el favoritismo de una enferma Reina Ana. El guion original, con una agudeza e inteligencia increíbles, es uno de los elementos más fuertes de la película. Al decir del propio Yorgos, mezcla elementos de la realidad con la ficción sin poder definir dónde termina la una, y comienza la otra.  
La dirección de fotografía es eminente. Destacan los fluidos movimientos de cámara y la iluminación, así como la utilización de planos, en su mayoría, abiertos, mostrando la amplitud de las habitaciones y presentando a los personajes aislados, creando en el espectador una sensación de encierro en ese universo -ya ficticio, ya real- aun en la aparente libertad en que se desenvuelven sus protagonistas.
La banda sonora destaca por ser clásica y algo barroca, matizando elementos sonoros naturales, incluyendo los sonidos atmosféricos como parte de la composición de sonido.
Otro de los puntos fuertes de esta película son las actuaciones. Las tres actrices viven las circunstancias más risibles y simpáticas, con una veracidad increíble. A pesar de tratarse de una comedia, las situaciones internas son bastante profundas y reales, por lo que las actrices, se enfrentan a los conflictos de sus personajes como si se tratase del más crudo de los dramas -como todo buen actor haría-.
Emma Stone vuelve a destacar en esta pieza, demostrando ser una de las actrices más orgánicas, versátiles y profundas de su generación. Rachel Weisz y Olivia Colman repiten con Lanthimos -ambas habían trabajado bajo su dirección en La Langosta-. La primera es de esas actrices “invisibles” que mi memoria nunca logra retener, pero que me cautiva con cada uno de sus personajes, capaz de transmitir las más disimiles emociones con su hermosa mirada. La segunda, no había salido de mi cabeza desde que la vi interpretar a la Manager del Hotel en La Langosta. Aun sin saber a ciencia cierta su nombre, trabajos anteriores, o estudios preliminares, su fuerte presencia escénica confirmó que una gran actriz se escondía detrás de todas mis incógnitas.
El premio de Olivia Colman, como Mejor Actriz Protagónica en la 91era Gala de los Premios Oscar, me parece uno de los más acertados por la Academia en muchos años. En La Favorita, Colman interpreta a una ignorante Reina Ana, que padece la terrible enfermedad de la gota, abatida por los amores y desamores, y por tomar decisiones de gran importancia en su propia vida y en el país. Destacan en su interpretación, la fuerza aparente del personaje, en conjunción con la debilidad propia de su baja autoestima, así como la terrible enfermedad que padece y el sentimiento de abandono, no correspondencia y soledad.    
No cabe dudas de que La Favorita es una de las mejores películas del año 2018, y aunque no pueda decir que es una de las mejores de su director, -como dije al inicio: soy fiel seguidor de su obra- reconozco la inteligencia y la efectividad de un verdadero artista de cine, que no se pone límites y que trabaja arduamente por explorar esos recónditos parajes de la mente y las emociones humanas, con todas las herramientas de la que dispone un buen director de cine.

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