Desde que tiene uso de razón, Simón siempre quiso ser sirena: provocar burbujas de admiración cuando moviera su larga cola; lucir gorgonias rojas como peinetas en su cabello; vestir conchas plateadas en los pechos y perlas marinas como collares; nadar como si el mar fuera el cielo mismo y ella una nube ligera.
Pero Simón es un hipocampo moribundo que ha perdido sus colores y sus anhelos. Hoy Simón ha descubierto que hay sueños que no se hacen realidad.   
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